En él se encuentra una entrevista bastante completa con Anastasio Somoza Portocarrero, “El Chigüín”, Fabián Medina, autor de Los días de Somoza, un periodista con más de 20 años de experiencia en este campo, se ha aventurado a retratar esta parte de la historia “con sus claroscuros”, como él mismo lo explica. Además, hace notar que este trabajo estaba pensado desde hace varios años, cuando empezó a escribir perfiles de personajes como Dinorah Sampson, la amante de Somoza; Alberto Gutiérrez, “Macho Negro”, el guardia esbirro; Justiniano Pérez, mano derecha de “El Chigüín” en la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI); Domingo Sánchez “Chagüitillo”, líder sindical en la época somocista y Luis Manuel Toruño “Charrasca”, un guerrillero “lumpen”. A la lista se suma un retrato de Dora María Téllez, la guerrillera.
Sin embargo, la pieza central de Los días de Somoza es la entrevista que hizo Medina a Anastasio Somoza Portocarrero en Guatemala, hace más de un año. Parte de ese encuentro fue publicado en LA PRENSA para el 30 aniversario de la muerte de Pedro Joaquín Chamorro, Mártir de las Libertades Públicas, y causó polémica y polarización de los lectores: “Algunos celebraron la entrevista porque era un personaje con el que se sienten identificados, otros la vieron como una pieza periodística equilibrada y otros criticaron que no se haya hecho polvo al entrevistado que en ese momento tuve enfrente; pero yo dije siempre que lo que quería era registrar la versión de este señor y no llegar a una entrevista de choque que hubiera terminado a los cinco minutos y me hubiera tenido que venir de Guatemala con mi casete en blanco”.
Así, el autor valora esta parte importante de su libro como “una pieza histórica. Obviamente es su versión de los hechos, no es la verdad la que estoy buscando, simplemente es la versión del derrotado”.
Finalmente, Fabián Medina explica que el objetivo de Los días de Somoza es “ofrecer distintas voces de ese tiempo, de uno y otro bando, como un rompecabezas”.
El libro, según su autor, es de lectura fácil, con mucha crónica y diálogo. Además, cuenta que la parte más difícil fue la entrevista con “El Chigüín”, quien ha hablado muy poco en los últimos 30 años y se sentía obligado como entrevistador a ir con mucho cuidado que no se cerrara esa puerta, que inesperadamente este personaje había abierto. Dice que el personaje que más disfrutó es el de Dinorah Sampson, “un personaje de novela”, como él le llama.